¿Cuándo empezamos a hablar de sexualidad con nuestros hijos e hijas?
Hoy es el día internación de defensa de los derechos sexuales y reproductivos, por lo que estos días vamos a estar hablando de sexualidad, enfocada a cómo podemos favorecer en casa el desarrollo de una sexualidad sana, basada en el respeto a nosotros mismos y a los demás.
La pregunta de hoy aparece frecuentemente, a mi me la han hecho muchas familias de personas con discapacidad. Y es que la sexualidad nos la planteamos así, como algo que tenemos que abordar en un determinado momento y… no. Sin saberlo estamos haciendo educación sexual siempre, porque, además, no abordar la sexualidad también es educación sexual.
Pero ¿Cuál es el problema? El problema es que todavía tenemos poca educación sexual a lo largo de nuestra vida, y la que tenemos se basa en los genitales, en las relaciones sexuales coitales y en el ocultismo. Y claro, ¿A qué edad empiezo a hablar de temas turbios con mi hijo/a?
Lo primero es saber que la sexualidad se manifiesta en las personas de muchas formas, en creencias, deseos, actitudes, conductas, relaciones, pensamientos, fantasías… Y la sexualidad comprende el sexo, el género, los roles de género, la identidad sexual, la orientación sexual…
Pero también es importante entender y aceptar el cuerpo, la autoestima, la intimidad y la privacidad.
¿A qué visto así hay cosas que si que hacemos en nuestra familia o podemos hacer desde edades tempranas?
Que nuestro/a hijo/a conozca su cuerpo y lo cuide. Que aprenda sobre él, que sepa quién puede acceder a su cuerpo y quién no, en qué momentos. Que sepa que tiene sus espacios de intimidad, y que para entrar en ellos pediremos permiso.
También podemos estar enseñando que la hay conductas relacionadas con la sexualidad que son íntimas, pero que en casa se puede hablar. Si aparece una relación sexual en la televisión, no apagarla, aprovechar por si nuestro hijo/a quiere hacer preguntas, o ver cómo reacciona… Si apagamos la tele, si no nos mostramos abiertos a abordar estos temas los estamos escondiendo, los estamos pasando al lado oculto y esto hará que cuando nosotros (papá o mamá) queramos que nos cuente sus cosas (hola adolescencia) no lo consigamos, porque lo íntimo se puede contar en confianza, lo oculto se esconde y no se comparte, porque si no se habla es porque está mal.
Esta semana compartiré por redes sociales algunas ideas para que vean como se puede ir enseñando muchas cosas, y lo que es más importante, dejando claro que en casa se puede hablar de todo.